La Alianza Latinoamericana de Defensoras y Defensores del Territorio Indígena (ALADTI) concluyó su participación en  la cuarta Conferencia de las Partes (COP4) del Acuerdo de Escazú (Nassau, Bahamas). Se lograron hitos significativos en la inclusión de la perspectiva intercultural y de género, pero aún existen persistentes barreras políticas para formalizar la participación indígena en la estructura oficial del Acuerdo.

Logro concreto: la guía con enfoque de género

Uno de nuestros logros tangibles en la COP fue la incorporación de las propuestas de la ALADTI en la “Guía sobre la transversalización de la perspectiva de género para la implementación del Acuerdo de Escazú”, tras participar activamente en los procesos de consulta presenciales y virtuales para su elaboración. El documento final  refleja las contribuciones de la alianza y fortalece la inclusión del enfoque de género y la perspectiva intercultural, brindando el contexto de las realidades territoriales que atraviesan las mujeres indígenas. 

Algunos de los aportes más destacados son referentes a brechas en acceso a información; carga de cuidado y uso del tiempo; barreras lingüísticas, geográficas, culturales de mujeres indígenas y rurales; barreras económicas para el acceso a la justicia; violencia diferenciada y estigmatización de las defensoras ambientales; entre otros.

La ALADTI, asume ahora el compromiso de promover la apropiación e implementación de la guía, como un instrumento orientador para la implementación del Acuerdo, sugiriendo la implementación de un Plan de Acción sobre Género para asegurar su cumplimiento. 

Fortalecimiento de la articulación regional

La COP 4 sirvió para consolidar alianzas estratégicas con la Red Regional Escazú Ahora, CANLA, Land is Life y organizaciones indígenas de Mesoamérica. Se resaltó el valor de la contribución de los pueblos indígenas en la defensa de los territorios y los bosques, con la implementación de mecanismos de autoprotección comunitaria, como el Programa de Defensores de la Cuenca Amazónica (PDDD) de la COICA, el Sistema de Alerta Temprana de las comunidades nativas el río Ene (SAT de CARE) y los sistemas de cuidadores del territorio en Mesoamérica, como modelos que el Estado debe reconocer y articular jurídicamente.

El verdadero reto consiste en crear Sistemas Mixtos de Protección a través de tres componentes claves: Información territorial indígena, articulación formal y reconocimiento jurídico a través de la arquitectura de Escazú y la obligación de una respuesta estatal rápida detonada por la alerta comunitaria.

Asimismo, previo al inicio de la COP, la ALADTI socializó – con los Representantes del Público y delegaciones de distintos países – tres  propuestas orientadas a fortalecer la participación de los pueblos indígenas en el marco del Acuerdo:

A). Garantizar un asiento específico a los pueblos indígenas como representantes electos del público. B). Institucionalizar mecanismos que aseguren una participación  indígena efectiva en la gobernanza y en los mecanismos de toma de decisiones del Acuerdo de Escazú. Y C). Promover la creación de un “Grupo de Trabajo sobre Cuestiones Indígenas en Asuntos Ambientales y Territoriales”.

Finalmente, la ALADTI acordó estrategias conjuntas, con otros defensores y defensoras indígenas de la región para usar las opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como herramientas para la protección de los derechos de los pueblos indígenas. Estas acciones tendrán seguimiento en próximos espacios regionales.

Incidencia en decisiones clave y un precedente histórico

En el ámbito de la gobernanza del Acuerdo de Escazú, la ALADTI organizó un evento paralelo en el que presentó sus propuestas para fortalecer la participación efectiva y significativa de los pueblos indígenas. 

Asimismo, participó junto con CANLA en un evento enfocado en el acceso a la justicia ambiental, lo que reforzó su compromiso con uno de los pilares del Acuerdo de Escazú.

Durante estos espacios, la ALADTI expresó su respaldo al rol y trabajo de los Representantes del Público, destacando su importancia en la articulación para la visibilización de las diferentes realidades de la región.

Uno de los momentos más relevantes de la COP4 fue el seguimiento a los proyectos de decisión sobre:

En dichos espacios, los Representantes del Público presentaron ante las Partes la propuesta de la ALADTI para incorporar explícitamente la participación de los pueblos indígenas en los textos. Sin embargo, esta no fue recogida en el texto que dio lectura la Secretaría del Acuerdo de Escazú, CEPAL.

Pese a contar con el respaldo formal de delegaciones como Panamá, Colombia, México, Bolivia, Belice y Bahamas, la Mesa Directiva determinó que se requería el consenso total para la reapertura del texto.  La Secretaría (CEPAL) no recogió la propuesta indígena en el texto final de lectura, y faltaron tres votos para alcanzar el quórum necesario para reabrir la discusión según las reglas de procedimiento.

Ante ello, los pueblos indígenas y los Representantes del Público insistieron y solicitaron la reconsideración del texto, argumentando que ningún país se había opuesto a dicha inclusión. La ALADTI, en el espacio de negociación, gestionó el respaldo de Panamá, Colombia y Bolivia para impulsar esta solicitud. Asimismo, el Gobierno de Panamá formalizó el pedido de reconsideración ante las Partes, esta reconsideración fue sometida a consulta de los países. Si bien países como Panamá, Bolivia, Colombia, México, Belice y Bahamas apoyaron la reapertura del texto, no se alcanzaron los votos necesarios —faltaron tres— para reabrir la discusión conforme a las reglas de procedimiento. . 

A pesar de ello, este hecho marcó un precedente histórico en el Acuerdo de Escazú.  Por primera vez, se logró que varios Estados respalden la reconsideración de un texto en negociación impulsado por los pueblos indígenas.

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